jueves, 13 de agosto de 2020

Alex James

 Tengo un cliente que se llama Alex James. Te acabas de acostar y acaba de entrarme un caso. Curioso nombre y curiosa la vida. Siento que estemos en la cuarda floja. Te has ido a dormir y lo único que pienso es en ir a despertarte o en mirarte dormir. pero bueno, voy a sacar fuerzas del papel en blanco, que siempre está ahí para recogerme.

Esta es una de mis más sinceras declaraciones de amor, de que te quiero, de que no sé vivir sin tí, de que te necesito, de que necesito que seas feliz. Me gusta verte sonreír y que la vida te sonría. Que si pudiera quitarte todo lo feo de la ida, a tí y a Alex lo haría.

Son unas líneas tristes, unos renglones un poco torcidos pero sinceros. Que ya sé que las letras ya no me acompañan tanto como solían. Pero que tengo esperanza aún de reconstruirnos de crear juntas, de vernos bien. De terminar nuestros días rodeadas de libros y con mil publicaciones. Con los sueños cumpidos y un altar a neustra Diosa. Una chimenea y tu butaca de leer.

Te quiero, nunca he amado a nadie como te amo a tí, con este desgarro y esta naturalidad de nuestros días y desayunos. Son unas líneas chiquititas con el pretexto de quererte, de que lo sepas, de que si ahce falta lo escribo en el cielo. 

Y bueno, el señor Alex James vino a recordarme todos lo bueno, nuestro principio, nuestro Londres. La lluvia en la ventana cuando nos metimos en cama aquella tarde. El viaje donde fuimos libres en la ciudad gris. Los patos del río Henares. Las manitas de Alex pidiéndome que le lleve en brazos.El señor Alex James me trajo tus brazos cuando las cosas estaban feas. Me pregunto si aún te sirven los mios.

No me dejes, por favor. Sigo aquí.

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